Preguntas a la educación artística

“Entonces el ayunador sufría todos sus males; la cabeza le caía sobre el pecho, como si le diera vueltas, y, sin saber cómo, hubiera quedado en aquella postura; el cuerpo estaba como vacío…”

Frans Kafka, Un artista del hambre

Quise escribir sobre educación artística por dos simples razones: no soy ningún experto y no me considero apto para dar clases de arte en ninguna escuela. Entonces comencé a buscar qué han dicho otros sobre este tema en México, pues soy de la idea de que uno debe desmentirse tanto como le sea posible, y como lo que he visto en algunas escuelas, tanto a nivel básico como superior, ha sido dañino para mi salud necesitaba otras percepciones, pues hablamos demasiado y conocemos menos de lo poco que creemos. Así que pretendí informarme un poco más.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Rápidamente me topé con la investigación de Gustavo Meza Medina, “La enseñanza de las artes en México”:

Esta preocupación está latente, y las preguntas de ¿Cómo se han enseñado las artes en México? ¿Cómo se deben enseñar? Son motivo de estudio en varias instituciones del país. Y aunque parece haber quedado atrás la falsa percepción de la educación artística sólo como actividad recreativa y “de relleno”, en la práctica cotidiana de las aulas sigue inquietando los ¿para qué?, los ¿por qué? ¿Con qué recursos? ¿A qué hora? Marginando y descuidando este aspecto de la educación con el argumento de que primero se deben fortalecer otras áreas como la formación en español y matemáticas.

Apresuré mi primer párrafo: Hacer arte no es cotidiano, ni redituable, ni profesional se lee entre líneas. Me detuve sin querer: ¿qué líneas, las que acabo de leer o las que creo que estoy por inventar? Eso claro, suponiendo que por líneas entendiera únicamente renglones de texto y no segmentos de puntos o paradigmas o carreteras o silencios. O quizá sí valdría la pena apostar por esa indeterminación, después de todo, comenzaba a sospechar que tampoco yo entendía de qué quería hablar: si de la educación artística, de la relación entre el hacer arte y enseñar a hacer arte –si eso es posible–, de la normatividad institucional en materia de educación artística, o si de las carencias pedagógicas, académicas, institucionales, y sociales de nuestra precaria educación artística. El caso es que estaba abrumado sin haber siquiera comenzado, quería hablar de la educación artística pero no sabía cómo.

Entonces fui a ver qué se estipulaba en la Reforma Integral de Educación Básica del 2011 (RIEB), que organiza las materias artísticas de la siguiente forma: música, expresión corporal y danza, artes visuales y teatro:

“es indispensable abrir espacios específicos para las actividades de expresión y apreciación artística, tomando en cuenta las características de las niñas y los niños, porque necesitan de momentos para jugar, cantar, escuchar música de distintos géneros, imaginar escenarios y bailar. De esta manera enriquecen su lenguaje; desarrollan la memoria, la atención, la escucha, la corporeidad y tienen mayores oportunidades de interacción con los demás.”

Sentí mis preguntas multiplicarse: ¿cómo es un espacio específico para la expresión?, ¿qué significa tomar en cuenta las características de los niños en términos institucionales: que ellos decidan cuando jugar, cantar, escuchar música, imaginar escenarios o bailar, o que se decida por ellos? Seguí leyendo:

“En secundaria se busca que los alumnos amplíen sus conocimientos en una disciplina artística y la practiquen habitualmente mediante la apropiación de técnicas y procesos que les permitan expresarse artísticamente; interactuar con distintos códigos; reconocer la diversidad de relaciones entre los elementos estéticos y simbólicos; interpretar los significados de esos elementos y otorgarles un sentido social, así como disfrutar la experiencia de formar parte del quehacer artístico.”

Y me detuve: ¿cuántos maestros de educación artística habrán leído esto?, ¿cuántos directores habrán leído esto con sus maestros?

Y no por evidenciar a nadie, sino porque aunque en términos muy generales, la reforma sugiere puntos de partida, entonces: ¿qué están haciendo las escuelas para desarrollar a través de la educación artística: la memoria, la atención, la escucha, la corporeidad, la interacción con los otros? y de estar haciendo algo: ¿cómo lo están regulando?, ¿dónde podemos ver su desarrollo?

Pues al releer en el estudio de Gustavo Meza Medina, el misterio de cómo se enseñan las artes en México persiste:

“Esta es una problemática presente en todo el país, incluyendo al Estado de Aguascalientes, que aun con un Programa de Educación Artística (PROEA) en primarias, con las acciones de los profesores en las aulas que intentan dejar un espacio para la educación artística dentro de la apretada carga curricular, y de la gran cantidad de ofertas para capacitarse en el estudio, la práctica, o la apreciación de algún arte, no se ha logrado avanzar en la formación integral del educando, ni en el Estado, ni en todo México.”

O no persiste, pues basta preguntar: ¿cuántas universidades privadas ofrecen programas de profesionalización artística en México, cuántas programas de negocios? Y no es porque uno sea mejor que otro, sino porque haciendo este cálculo a certeza de sobremesa, uno puede deducir que en efecto los negocios son mejor que las artes, al menos, más útiles, redituables y satisfactorios para la vida. Es decir: ¿hasta qué punto es un programa artístico una opción sustentable para las escuelas?

La respuesta de los niños de Chimalpa, comunidad de Cuajimalpa, DF, México, a la pregunta: ¿qué es arte? durante el taller de exploración creativa: SER AL HACER
La respuesta de los niños de Chimalpa, comunidad de Cuajimalpa, DF, México, a la pregunta: ¿qué es arte? durante el taller de exploración creativa: SER AL HACER

Después pasé a la entrevista a Lucina Jiménez, directora del Consorcio Internacional de Arte y Escuela (ConArte) publicada en El Economista en 2010:

“La educación artística ha sido uno de los renglones olvidados de los sistemas educativos, frente a los cuales aún no hay consenso respecto a cómo proceder, debido a la falta de investigación, a la dispersión de esfuerzos, a la predominancia de modelos educativos que no se conectan con las visiones contemporáneas”

Y seguí divagando entre los estigmas que polarizan los negocios de las artes –con sus exclusivas y lucrativas excepciones– que irónicamente se preservan a través de la impartición de clases educación artística, consideradas más un lujo que una necesidad para a la vida cotidiana, un tiempo fuera del mundo libre riesgos, si te va bien, aprenderás algo inútil pero exótico, sino no: entonces ¿qué puede salir mal? Reprobar arte no es lo mismo que reprobar matemáticas. Y no tiene porqué serlo, son materias distintas y como tales, cumplen roles distintos en nuestra formación, sin embargo: ¿por qué es posible disociar a todas las disciplinas artísticas del resto de las diversas materias curriculares bajo el rubro de “educación artística”? Es decir, si no se puede sustituir una clase de matemáticas por una de español o ciencias, ¿por qué si es posible sustituir una de música por una de pintura o de danza? O ¿por qué se permite a los alumnos sustituir fotografía por teatro y no español por fotografía? Insisto sin querer: se nos enseña que el arte no es cotidiano, ni redituable, ni profesional.

Pero hay licenciaturas en artes y por lo tanto, licenciados del arte. Es decir, gente que estudia para trabajar haciendo arte: ¿cómo trabaja? A través de programas gubernamentales de becas, o plazas en institutos de cultura, o empleos diversos que les permitan solventar los gastos cotidianos para hacer su trabajo: la mordaza de lo extra-cotidiano dirían algunos, los gajes del oficio diríamos otros. El caso es que a pesar de la profesionalización educativa de la expresión artística, el escenario profesional se vislumbra limitado, en contraste con la proliferación de medios de comunicación, tecnologías creativas, desacuerdos sociales, económicos, ecológicos… ¿soy yo o se respira en el día a día artístico un halo de “ladrón robado”?

Creo que en gran parte, mi alusión a este mecanismo del humor (ladrón robado) se debe a las diez perogrulladas de Andrea Salmerón en su artículo “¿Cómo voy a crear si no me dan mi beca?

1- El presupuesto de cultura de un país debe beneficiar a los ciudadanos (perdón si sueno monotemática) y su derecho a la cultura.

2- Los sistemas de becas eximen a las instituciones de la obligación de articular y ejecutar un proyecto o política cultural de largo aliento.

3- Las instituciones culturales y el gobierno se amparan detrás de las becas para justificar el apoyo al arte y mantener callados a los creadores.

4- Las becas, en su mayoría, generan proyectos específicos de corto plazo sin ninguna continuidad; eventos aislados e incluso bomberazos.

5- Las becas hacen suponer a los artistas, desde su formación, que el gobierno tiene la obligación de mantenerlos solo porque son creadores de arte. Suponen que la beca es LA OPCIÓN de vida para un artista. Apenas se gradúan ya están estirando la mano al Fonca.

6- En actividades colectivas como las artes escénicas, las becas constituyen un beneficio personal que no promueve el quehacer escénico. Son hermosas manzanas de la discordia. Crean una (in)conciencia individual.

7- Las becas agotan el presupuesto de cultura en producciones efímeras que no generan hábitos de consumo cultural, ni crean nuevos públicos, ni llegan a más gente. No están pensadas para beneficiar a la población.

8- Las becas están centralizando aún más las artes escénicas. Incluso grupos con amplia trayectoria fuera del DF, ahora, beneficiados por México en Escena, se están estableciendo en la Ciudad de México.

9- El sistema de becas es asistencial y paga a los artistas por trabajos que no han hecho. Ningún otro gremio de profesionales independientes que ofrecen servicios al público, está esperando becas del gobierno.

10- Las becas fomentan creadores mantenidos y/o quejosos sin iniciativa. Dividen al gremio teatral, que gasta demasiada energía en grillar sobre las becas.

 

¿Y por qué “ladrón robado”? porque de pronto pareciera que las posibilidades de creación artística son ilimitadas siempre y cuando se limiten a cumplir con los objetivos institucionales de la cultura, es decir, siempre y cuando en vez de crear, preserven, ¿qué?, no lo sé. ¿Y qué tiene que ver esto con la educación artística? Ciertamente mucho más de lo que alcanza a vislumbrar este artículo, pues vemos no sólo que en el hecho de que para los licenciados del arte la independencia económica sea más un lujo que una consecuencia de su trabajo tienen injerencia las instituciones culturales que a su vez los becan. Y las implicaciones de esto conllevan infinidad de matices, particularidades, intereses anudados, amoratados, anquilosados… acomodados.

Mientras tanto, siguen los misterios: ¿dónde se capacitan los maestros de educación artística?, ¿cuántos ejercen o han ejercido la disciplina que enseñan de manera profesional?, ¿cuántos recursos invierten las escuelas en sus programas artísticos, bajo qué criterios? Pues como dije al principio, yo no soy ningún experto, pero creo que en términos de planeación y sistematización de educación artística –que va mucho más allá de los salones de arte, los festivales conmemorativos, los videos familiares o las pruebas estandarizadas– se subestiman las particularidades que vinculan el trabajo de un artista con lo cotidiano.

La respuesta de los niños de Chimalpa, comunidad de Cuajimalpa, DF, México, a la pregunta: ¿qué es arte? durante el taller de exploración creativa: SER AL HACER
La respuesta de los niños de Chimalpa, comunidad de Cuajimalpa, DF, México, a la pregunta: ¿qué es arte? durante el taller de exploración creativa: SER AL HACER

Me explico: es posible hacer fotografía sin ser fotógrafo, bailar y actuar sin ser un creador escénico, pintar sin pretender ser pintor… y no necesariamente por alguna cuestión elitista, sino al contrario, porque esa es una clara muestra del poder que tiene la expresión artística en nuestras vidas. La creatividad es inherente a nuestra condición humana y sus manifestaciones irremediablemente subjetivas, de manera que siento que la educación artística debe apelar a eso: a des-estigmatizar las artes, humanizar el oficio, a contextualizar la técnica, a hacerlo menos espectacular y más ambicioso, íntimo, auténtico, y útil para lo que sea que pueda serle útil a quien lo practica. La profesionalización podrá venir después, podrá no hacerlo, pero la complementación del quehacer artístico con el cotidiano será entonces más orgánica, dialógica, propositiva.

Pues si pretendemos una formación escolar integral, ni las matemáticas, ni las ciencias, ni las lenguas –ni la educación artística– alcanzan. Basta ver una película, leer una noticia, o escuchar una canción estremecedora y después, con la mente fría, empezar a hilvanar: los directores de cine negocian, los periodistas leen a no-periodistas, y todos hemos sufrido de amor. Es decir, la expresión artística está inmersa en nuestra vida diaria de una u otra forma. Y aquí es donde intuyo hay un área de oportunidad tremenda: la trascendencia de la formación artística está en la capacidad que cada individuo tenga para hacer de su vida y oficio algo creativo, estético, reflexivo, empático: subjetivo. Y hay muchas otras áreas, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué estamos haciendo al respecto? Sobre todo cuando lees cosas como ésta publicada en la revista Nexos:

“A pesar de que la abrumadora mayoría de los docentes se consideran buenos o excelentes (71% y 28%, respectivamente), sólo la mitad de ellos percibe que su desempeño tiene un impacto positivo en el logro de sus alumnos. Una probable explicación es que los maestros se conciben como un factor del éxito escolar, pero no del fracaso.”

Así que, si la educación artística es un camino: ¿por dónde empezar? Sin olvidar por supuesto, que empezado ya está.

 

Artículos, videos e investigaciones que han motivado este artículo:

Anuncios

Un comentario sobre “Preguntas a la educación artística

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s