Lo técnico, lo viejo, lo incompleto: Ensayos de preservación de Don’t [STARE] 2

Segunda parte

Antes fue el olvido, después vez primera la nostalgia reparándonos: aquí un río, hubo, un lecho, navío, primer puerto desierto, reitero: llovió.

Don’t [STARE] fue el nombre que sucedió al primero. La sucesión estaba planteada desde el inicio, sin embargo se concretó por cuestiones inesperadas: El primer título seguía siendo muy abstracto, la propuesta escénica también, por lo que sin la contundencia de alguna fragancia implacable -metafóricamente hablando-, era complicado generar algún diálogo desde las publicaciones del proceso creativo. Es decir, la propuesta se esparcía sin narices.

En términos más prácticos, el asunto de las narices era crucial porque las narices no andan por la vida flotando, sino que llevan personas detrás a donde quiera que vayan; mas las personas no eran cruciales per se, sino que mezclan recuerdos y perspectivas entre sí que hacen de las fragancias precisamente eso. Es decir, los olores son olores hasta que son olidos. Y este proyecto no es estrictamente una fragancia, sin embargo necesitaba ser olido para aterrizar, aunque fuera, metafóricamente.

La imagen de los olores no es del todo fortuita, sino que me parece la mejor elección para introducir el rol del ESPACIO dentro de este proyecto, que entre la literalidad y la abstracción apela a la música como cuerda de tensión. En concreto: a la micro-ritmia, técnica de composición musical desarrollada por Ernesto Martínez a lo largo de prácticamente, mi edad.

La necesidad de trabajar con esta música me sigue siendo en gran medida un misterio, no obstante, la decisión de explorarla desde el MOVIMIENTO parte de una convicción que se ha venido materializando cada vez más con el trabajo: el cuerpo y el espacio se encuentran mediante sensaciones (que posteriormente se clasifican en formas, colores, proporciones, etc…), y la micro-ritmia es, al día de hoy, la propuesta musical que más empatía me provoca sensorialmente hablando.

Volviendo a la primera parte de estos ensayos de preservación: no podemos ver los objetos a nuestra disposición de otra forma que no sea ésa precisamente: a nuestra (estética) disposición.Y en mi caso, la MICRO-RITMIA espacia mis sensaciones con inquietante afinidad.

Don’t [STARE] se presentó dentro del Encuentro de Coreógrafos Emergentes 2014 convocado por Agencia Muuval de Arte (A.M.A) en el D.F. que consistió en 2 funciones en 2 espacios distintos: Tandem Estudio y Foro Alternativo Espacio Abierto. Es interesante destacar el hecho de que las funciones hayan sido en espacios que se dedican primordialmente a dar clases y poco a poco se van acondicionando para fungir también como foros alternativos. Lo destaco porque, aunque lo retomaré posteriormente, es un referente concreto de los procesos de hibridación que actualmente experimenta el ámbito escénico profesional en México: los foros convencionales no satisfacen todas las necesidades artísticas actuales; y los foros alternativos, con algunas excepciones, no terminan de asumir su rol para dejar de imitar (mal) a los foros convencionales. Son opciones distintas, no excluyentes. Creo que esta inestabilidad es también parte del proceso, y como todo cambio, en la práctica es difícil abandonarse completamente a nuevos paradigmas, como pudiera ser por ejemplo: un espacio para compartir experiencias escénicas que no fuera un escenario.

Coreógrafos emergentes Muuval 2014

Y parte del desafío tiene que ver también con las fragancias a las que se alude al principio de este artículo: los espacios son espacios hasta que se les reconoce como los espacios que son como son, como son, como son y así sucesivamente. Por lo que volviendo al proceso de Don’t [STARE]: el movimiento para la escena surge entre los cuerpos, no para uno u otro exclusivamente, sino para el encuentro de los cuerpos en movimiento.

En los 2 videos de preservación que aquí se comparten se lee: ESPACIO-MOVIMIENTO-MÚSICA con el objetivo de representar en palabras el descubrimiento que resultó de este 1° proyecto de investigación artística:

  • LO VIEJO: el espacio es un encuentro de cuerpos que son un encuentro de espacios que son cuerpos bailando.

  • LO TÉCNICO: La improvisación no busca algo nuevo, tampoco repetir el pasado, sino preservar el paso del tiempo. La trascendencia del encuentro espacio-movimiento-música está en la soledad intransferible que se reconoce -como la risa- en sus pares, por lo que si se pretende que el movimiento sea espacio y la música cuerpo (que es también espacio), y la improvisación un reflejo de su caos aparente: la forma debe ser precisa.

  • LO INCOMPLETO: es un modelo más.

De forma que la conclusión de Don’t [STARE] a la pregunta: ¿qué cambia con el acto escénico, qué permanece? más que concluir, busca transformarse apoyado en estas palabras que retoma Gary Peters para su libro, del libro de Keith Johnstone “Impro: Improvisation and the Theatre”:

The improvisor has to be like a man walking backwards. He sees where he has been, but he pays no attention to the future. His story can take him anywhere, but he still “balance” it, and give it shape, by remembering incidents that have been shelved and reincorporating them. Very often an audience will applaud when earlier material is brought back into the story… They admire the improvisor’s grasp, since he not only generates new material, but remembers and makes use of earlier events that the audience itself may have forgotten. (Johnstone, 1979)

El improvisador tiene que ser como un hombre caminando hacia atrás. Ve donde que ha estado, pero no pone atención al futuro. Su historia puede llevarlo a cualquier parte, pero no pierde el balance, le da forma recordando incidentes que han sido almacenados, reincorporándolos. Frecuentemente, la audiencia aplaudirá cuando material antiguo se trae de vuelta a la historia… Ellos admiran el entendimiento del improvisador, pues no solamente genera nuevo material, sino que recuerda y hace uso de eventos previos que la audiencia misma tal vez había olvidado. (Johnstone, 1979)

El paso del tiempo es un caos aparente entre formas. De ahí que la pregunta: ¿qué cambia y qué permanece? sea una simplificación bastante arbitraria, pues bastaría decir “todo y nada” para dejar de discutir la pregunta y aferrarnos a los pilares de nuestro respectivo imaginario: tu todo no es el mío; y si la nada es opuesto de algo, tendría que serlo de sí misma, pero tampoco, así que todo cambia y todo permanece -o nada, que para fines prácticos, sería igual de incomprobable.

Es decir, el paso del tiempo es un caos aparente entre formas. De ahí que una pregunta más precisa pudiera ser: ¿cómo se baila un encuentro?

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