Y tú, ¿qué haces aquí? CAMP iN 2015

Con fotos de Ángel Ortiz, de Factótum Colectivo, que fue mi roomie durante el CAMP iN 2015

They sit at the bar and put bread in my jar and say man, what are you doing here?

Billy Joel

Lo más probable es que me contradiga. Más fácil sería concluir de una buena vez y no rimar ideas sobre:

 la colaboración

la soledad de la colaboración

la misteriosa colaboración de nuestras soledades

Ahora recuerdo el comentario de Miguel Loyola, amigo y actor: “tienes que mejorar tu pensamiento dialéctico”. Y sigue teniendo razón.

_MG_6655

Dos naufragios posibles

“El otro escénico” fue el tema que propuso el Camp In 2015: “plataforma de encuentro para el desarrollo, impulso y promoción de la danza contemporánea”, suscribe su programa de mano. Al respecto, es posible encontrar más sobre su enfoque respecto al tema en inarteescenico.blogspot.mx:

“¿Hay Otro(s) en el hecho escénico? ¿quiénes son esos Otros en los que estamos pensando? ¿De quiénes son las preocupaciones que subimos al escenario? ¿De quiénes son las vidas que importan al momento de crear, de bailar?”

camp in angel ortiz 1

Durante las 2 sesiones de diálogo del THINK_LAB, mientras discutíamos, identifiqué dos naufragios posibles:

  1. EL ESPECTADOR (IN)DESEABLE. Entiéndase el intento de legitimar prejuicios morales para premiar o castigar a la figura del espectador frente a una propuesta escénica. El chiste se cuenta solo: mírame como yo quiero que me mires, paga, aplaude y vuelve. Siento que no es necesario ahondar en cómo nos funciona eso. (Por ejemplo: ¿Comer huevo es justo, sano o barato (y por lo mismo justo y sano)?)
  2. LA TRAMPA DE LA EMPATÍA. Todos somos uno, por lo tanto, ninguno. Calzamos distinto, unos tienen juanetes, hay a quienes les gusta pintarse las uñas y hay quién no está dispuesto a usar zapatos abiertos. Es decir, “ponerse en los zapatos del otro” puede ser, además de una tierna vitrina, un terrible dolor de pies: el de la colectividad homogénea.  O en mi analogía favorita: como si el pozole fuera un licuado defectuoso y no simplemente otra forma de combinar ingredientes para cocinar. Se vale desayunar un licuado y comer pozole, por decir.

Lo repetí varias veces: el otro puede NO ser el espectador.

Proponer a “el otro escénico” como detonador de un razonamiento dialéctico colaborativo me parece, para pasar pronto a lo que nos ocupa, ingenuo.

_MG_6981

(Figura del) espectador

Abstracción fallida de uno mismo. Frontera arbitraria entre uno y otro mismo susceptible a los intereses (que niegan) ambos mismos. Como comprar una jaula para atrapar la lluvia.

Para salirse del otro

En mi grupo del THINK_LAB (Coordinado por Eleno Guzmán y Adriana Castaños), se usaba “otro” y “espectador” indistintamente, como si fuesen homónimos. Seguí insistiendo con que el otro puede NO ser el espectador, ¿qué hay de tu equipo de trabajo? ejemplificaba. Ya que si asumimos “otro” y “espectador” como iguales, puro zapato moderno para el bailongo del siglo XXI. Entre otras negligencias.

_MG_6623

Además, considero que trabajar a partir de (la figura del) otro, es como dar limosnas confiando en que así venceremos la pobreza. ¿O es que hacemos arte como filantropía?

ANÉCDOTA QUE EMPEZÓ ANTES DEL ENCUENTRO Y TERMINÓ DESPUÉS:
Recién, en una planta industrial me pidieron montar una pastorela con un grupo de empleados. El proceso fue atropellado por diversas razones que bien pueden condensarse en una misma recurrencia: no escucho, no grito e interactúo lo estrictamente necesario (no me vayan a echar la culpa de algo).
Me pidieron propiciar la integración entre los empleados mediante un proceso escénico para cerrar el año. La insistencia desde el sindicato surtió efecto, pero teníamos el tiempo (y la pretensión) encima. Ante la premura, propuse hacer un sketch menos navideño a partir de lo que los empleados quisieran compartir en el evento (soy alérgico a las pastorelas, y pobre). Acordamos horarios de ensayo mas nunca empezamos a tiempo. Hubo sindicalizados que nunca se presentaron y a mi propuesta le pusieron freno de mano porque (cito): “MIS TÉCNICAS ESTABAN BIEN, PERO ELLOS QUIEREN ALGO MÁS TRADICIONAL”, me dijo la de RRHH.
(Me fui al Camp IN, volví)
Para la presentación, sacaron los vestuarios de pastores, vistieron a un empleado (que nunca se presentó a ensayos) de José y a su esposa de María porque acaban de tener un hijo; había un ángel y dos diablos y una manta pintada como escenografía. La trama consistió en una predecible combinación de frustraciones y reproches disfrazados entre los distintos departamentos de la planta (“esos de ingeniería puras buenas intenciones” decía el diablo y todos reían a tiempo). Duró, con trabajos, diez minutos el grito, parafraseando a Octavio Paz: para volver a callar el resto del año.
Hubo tacos y refrescos para todos, la misma orden de 1 gringa y 3 tacos con verdura para todos. Y si querías agua te quedabas con las ganas porque no había. Yo no sabía si estaba en una kermesse de secundaria o en una prisión liberal, pero tampoco me interesaba averiguarlo así que hui tan pronto pude.

En pocas palabras: la comedia involuntaria de la tradición se acompaña con tacos y refrescos 1 día al año. Y al final me regatearon el sueldo acordado por posmoderno jajajaja.

camp in angel ortiz 2

 Volviendo para salirse del otro

Compartí dos preguntas durante las sesiones:

  • ¿Hamlet es actor o espectador?
  • ¿Dónde termina el self?

_MG_7014

AA para la sesión de cierre

El tercer y último día del THINK_LAB  nos juntaron a todos los grupos de discusión en un salón y entonces volví a corroborar que nuestros naufragios no son tan versátiles en realidad.

Se volvía al prejuicio de que “el espectador” y “el otro” eran no sólo homónimos, sino referentes objetivos para orientar nuestro trabajo. Aunado a eso, se buscaba –con tácita ansiedad– llegar a una especie de conclusión sobre “el otro escénico” que encima de todo, fuera un común acuerdo.

Aclaro, no es que los organizadores del encuentro pretendieran que concluyéramos con un común acuerdo, sino que la dinámica del grupo en general denotaba esa pretensión. El melodrama no se hizo esperar más.

Como si fuésemos alcohólicos en un grupo de apoyo para rehabilitarnos, donde la única forma de que lo logremos es reconocernos y preservar-nos a partir de la sublimación de la culpa de nuestros vicios. Me presento entonces:

Hola soy Daniel y soy un artista contemporáneo independiente, creo en el abuso del abuso del alcohol y en los pasteles con extra merengue, los quiero mil (pero tengo más sed).

Aclaro, no es ataque contra las muestras de afecto expresadas durante el cierre, simplemente me parece que fue la salida más fácil. Si no podemos asumir, al menos desde la escucha, que la colectividad es disenso –entre muchas otras cosas–, difícilmente podremos apelar a una transformación en la práctica escénica desde la (auto)crítica.

¿Y el self?

Volviendo al self, seguí insistiendo: no somos libreros o almanaques para llenar.

camp in angel ortiz 3

 

Por eso no me interesa el otro

Porque no me interesa imponer mis códigos morales –ya hay personas y organizaciones haciéndolo con éxito dentro y fuera de las iglesias–, estéticos, ni antibióticos. Y tampoco estoy esperando que alguien toque a mi puerta profesional para hablarme de las respuestas que el arte contemporáneo tiene para mí. Pero deje sus monedas aquí, gracias.

Considero que si de verdad nos interesa discutir nuestro oficio artístico en el contexto contemporáneo, nos convendría apelar a un enfoque ético más que moralizador. Reflexionar nuestro trabajo artístico desde un plano ético me parece no sólo urgente, sino un detonador dialéctico más asequible. Si decimos que somos la herramienta que tenemos, es decir, que tenemos el cuerpo que somos, valdría la pena estarnos preguntando constantemente:

¿Cómo nos reconocemos mutuamente?, ¿desde dónde?, ¿para qué?

Las rampas no sustituyen a las escaleras, complementan nuestras movilidades.

_MG_6742

Para ir cerrando

Considero importante VISIBILIZAR ESTOS PROCESOS, no para señalar culpables (porque desde mi perspectiva no los hay), sino PARA TENER REFERENTES MÁS CONCRETOS DE LOS PARÁMETROS QUE NOS ORIENTAN AL TOMAR DECISIONES SOBRE NUESTRO DESARROLLO PROFESIONAL, en este caso, artístico.

¿Cómo impacta nuestro trabajo más allá de “lo artístico”?

¿O será que la divergencia –y por lo tanto el encuentro– está más cerca de la superstición que del diálogo artístico-social?

Esto no debe confundirse con una conclusión.

Gracias por la invitación al CAMP iN 2015, espero se repita.

camp in angel ortiz 4

Bonus track

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s