Sobre este, ese y aquel proceso… Los hombres de la Tierra

Por Viridiana Bravo

Él se expresa en tercera persona: “… Omar es alguien que no ha dejado de bailar, no me imagino haciendo otra cosa. Me gusta meterme, sentir, me gusta dejar que sucedan las cosas. Aunque a veces me niego, y a veces no sepa qué caminos tomar, siempre hay algo que mantiene mi dedo en el reglón. Soy necio. Soy una persona amorosa con lo que hago, con mi mundo. Trato siempre de mantenerlo vivo. “

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He decidido iniciar este texto con esta cita extraída de una entrevista que se le realizó a Omar Luqueño, bailarín y coreógrafo emergente que falleciera el pasado sábado 29 de Octubre y quien fuera parte importante del elenco de la obra Los Hombres de la Tierra y parte del equipo creativo TINtervalo5 desde hace cuatro años atrás.

¿Por qué hacer referencia a un evento tan desafortunado? Me pregunto dos o tres veces, dudo en borrar, me resisto. Los Hombres de la Tierra es un proyecto que me agita. Al pensar en él, pienso en todas y cada una de las personas y creativos que se han involucrado con tan diversas miradas desde el mes de Agosto del 2015.

¿Qué tan profundo te involucras con tus procesos? Dicen los que dicen que saben, que cuando el autor se involucra desde la raíz, el espectador lo percibe, lo siente y se vuelve cómplice del evento. Si bien, tengo mis dudas acerca de esta aseveración, puedo compartir que en específico con esta obra me he impulsado a mover mis propias afirmaciones para convertirlas en preguntas. Preguntas no sólo a nivel escénico, sino a nivel personal.

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Esta pieza contiene entre sus objetivos, revelarme a un sujeto que puede sentir y que puede percibir al otro a partir de sí mismo. La pregunta más importante quizás ha radicado en averiguar si aún en la colectividad, puedo darme la oportunidad de sentir a los otros, pero sobretodo sentirme a mí mismo una vez más.

Los Hombres de la Tierra, inició como una apuesta a las preguntas que habitan en secreto, surgió como una recuperación de esa voz íntima que nos habla desde la raíz de nuestras inquietudes y sobresaltos, esa misma que observa más allá de lo que es visible a nuestros ojos. Estar con el otro y estar conmigo. Permitir por un momento que nuestro cuerpo materialice lo que (en circunstancias fragmentadas o estrictamente categorizadas) el espíritu del sentir comunica a través de las palabras y los gestos.

Desde el principio fue de suma importancia conformar un elenco masculino, ya que una de las piezas principales para mí era y es (constante de estudio en mi trabajo creativo) abordar la sensibilidad desde su mirada, considerando las diferencias de haberes y formas como seres humanos. Se propone como un intento por encontrar lo que siempre ha sido desconocido para mí, aquello que aun rodeada de seres masculinos sigue siendo ajeno, pero no imposible de percibir y sentir por el hecho femenino.

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Así, Los Hombres de la Tierra se convirtió en la oportunidad para generar nuestro propio manifiesto sobre el estudio de género y las secuelas que producen las programaciones sociales, aquellas que nos someten y condicionan, las mismas que nos limitan y nos separan a unos de otros. Pues no es desconocido que al provenir de lugares distintos con historias que nos identifican, nos marcan, esas mismas historias en ocasiones delimitan nuestro paso por el tiempo y nuestro entorno. Convirtiéndonos en seres que muchas veces agonizamos en el ajetreo de la vida cotidiana, abandonando nuestra mirada y  nuestras preguntas.

Debo aclarar que el objetivo en esta pieza coreográfica ha sido proyectar circunstancias sensoriales, emocionales, racionales, físicas y espirituales desde un lugar ajeno a cada uno de los individuos que nos rodean y a mí misma. Porque independientemente de las características físicas, somos seres humanos que viven y sienten dentro de un entorno.

Sostenida por “58 Indicios sobre el Cuerpo” del filósofo francés Jean-Luc Nancy, Los Hombres de la Tierra navega momento a momento desde diversas preguntas que se generan a sí mismos (referido a cada integrante del elenco) y que generan hacia los otros (espectadores, equipo de producción, equipo creativo). Preguntas que una a una se van volviendo hacia mí para sacudir parte de mi historia y mis decisiones, para entonces recordar que solo soy. En presente. Quitar una a una las capas que me cubren y afirmar “soy un cuerpo” y como tal puedo transformarme a cada segundo y explorar cada detalle.

Citaré entonces algo que escuché alguna vez de una profesora: “Me seduce lo que es excepcional a mí, me atrae. Porque no somos iguales”. Así, éste es un breve extracto de aquello que mueve a este proyecto, el discurso que propone este grupo de ocho seres humanos: Omar, Tomás, Erick, Leonardo, Renato, Luis, Emmanuelle y Jair.

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Puedo señalar que quizás mis argumentos sean pueriles, absolutistas y/o pasados de moda. Quizás mañana me dé por escribir un texto totalmente diferente o de una vuelta al discurso. Por hoy, no me queda más que recordar, y hacer memoria del antes y después en mi persona y en la persona que son los otros. A los que amo, acepto y hoy comprendo con paciencia y tolerancia a su vez.

Aunado a esto, mi revelación como individuo, mujer y coreógrafa, es la importancia de reencontrarme con la posibilidad de sentir a cada persona con la que trabajo, comprendiendo y dando pie a la reflexión conjunta. Permitirme ser con el otro, dar la oportunidad de intimar en el diálogo mutuo. Desprenderme de las capas que la profesión genera al mismo tiempo que sensibiliza mi manera de ver el mundo. Pensarme como un cuerpo que se transforma continuamente, llenándome de aquello que gozo y vibro en vida. Y así, disfrutar del compartir en mayor medida con los otros, desde la historia que me conforma y me construye.

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Este espacio llamado “Los Hombres de la Tierra”, nos ha permitido naufragar en un mundo lleno de enigmas. Nos sumerge en el sentir, en el ser de un cuerpo que se sensibiliza, el propio y el de otros, un cuerpo que manifiesta recuerdos que son imposibles de revivir. Pues lo que siento en un momento, en otro momento no se sentirá igual, porque simplemente no soy la misma persona. La historia me transforma, y con esa historia cada sutileza en el ser cambia, vive y muere.

Esta obra fue estrenada el viernes 23 de octubre del 2015 en el Foro Experimental Black Box en el Centro Nacional de las Artes a las 12:00 pm. Posteriormente tuvo una temporada de cuatro funciones en el mes de Abril del 2016 en Foro Sunland en Cozumel 31, Colonia Roma Norte en Delegación Cuauhtémoc. Y está en espera de cumplir la invitación de la Compañía HADAL Zona en Movimiento para dar función en el estado de Puebla.

Hoy, con 7 bailarines en el elenco.
In Memoriam
Omar Luqueño (1988 – 2016)

Los Hombres de la Tierra

MANIFIESTO

Y así un día dejar de tener miedo de la emoción

Que me significan los otros.

Porque para percibir al otro

Necesito integrar la idea de hombre y mujer en mí

Al mismo tiempo que miro a los otros.

Un ser integrado que dejará de temer ser juzgado

Pero que también dejará de generar juicios

Y vivirá en tranquilidad a través de su historia.

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