Recomendaciones para bailar viajando

Recuento de los daños 2016.

Por Bárbara Valencia

Siempre he encontrado fascinante la idea de viajar, de no pertenecer a un solo lugar, sino a todos.

 

Mi primer viaje largo y sola fue cuando tenía más o menos 15 años, caí en cuenta que era algo que quería fuese una constante en mi vida y paralelo a mi carrera.

Sí danza y viaje vienen juntos, ya sé qué maleta me acomoda mejor.

Este año tuve la suerte (de la que se construye) de empacar un par de veces.

Después de algunas situaciones que se presentaron en mis distintos viajes, llegué a una lista de recomendaciones que guardo al lado de mi pasaporte, ojalá te sean útiles:

 

CAZA OFERTAS PARA VIAJAR AL CAOS

Cada viaje implica un regreso que, a ratos es motivante pero sobretodo, abrumador. 

El tiempo de desconcierto varía dependiendo de la duración, intensidad y lejanía del viaje. 

Como mencioné, busco en mis viajes el factor danza, lo cual vuelve muchísimo más desorientador el regreso a casa.

 

EL REGRESO CON MÁS EQUIPAJE ES INDISPENSABLE

PARTS es un centro de formación dancística con cierto prestigio en Bélgica.  Cada dos años hacen audiciones que consisten en dos fases: la primera es una audición de 6 horas aprox: clase de ballet, contemporáneo y un solo de un minuto. Entonces los preseleccionados van directamente a Bruselas por una semana para una audición definitiva. Solo 45 bailarines alrededor del mundo son admitidos.

Muy valientes, mi mejor amiga y yo viajamos cuatro días a Nueva York porque era la ciudad más cercana donde PARTS estaría buscando a sus nuevos estudiantes.

Fue un viaje rápido y preciso. Unos días antes tomamos clases en diferentes estudios de danza.  
El día de la audición fue largo, intenso y frío.

No quedamos (ya estaría allá de lo contrario). Éramos 30 participantes de los cuales 4 fueron pre-seleccionados.

Fue un viaje agridulce, pues tomarse un moca caliente en Bryant Park es todo un acontecimiento pero ¿quién se alegra por no quedar en una audición?

El regreso fue del mismo sabor. Directo a la vida normal: trabajo, ensayos, funciones.  Aun así, la ciudad que nunca duerme me dio una bocanada de aire fresco. Se me adhirieron más cosas de las que yo pensaba

 

ASEGÚRATE DE TOMAR MÁS ESCALAS PARA REGRESAR

Deltebre Dansa, España. 

Es un festival de danza que acoge a diferentes artistas del mundo que ofrece, entre otras cosas, talleres, conferencias y funciones.

No entraré en detalles específicos del festival en sí, posiblemente le dedique todo un artículo a este tema porque se lo merece. 

Fue un viaje de tres semanas. El festival solo dura dos pero yo me aventuré una semana antes a Barcelona. Sola en la ciudad, me di la oportunidad de caminar sin rumbo varias veces, y así como te pierdes te vas encontrando. 

El festival es tan poderoso como dicen los rumores.  

Vaya y compruébelo usted mismo:  http://www.deltebredansa.cat/es/

La convivencia concentrada entre artistas juega parte importante en el festival.

*Por cierto, conocí a un bailarín que quedó seleccionado para entrar a PARTS.

Pero el regreso fue duro. El jetlag atacó sin misericordia alguna, cosa que no me sucedió de ida, cuando llegue a Europa. Ya en casa, me sentía ajena al horario, lo mismo con la ciudad y  el ambiente artístico. Muchas de las cosas que sucedían me parecían —¿o debería decir me parecen?— anticuadas y un tanto desarticuladas.

Me hizo preguntarme qué está pasando en México a nivel escénico y cómo compartimos la danza en esta indefinible “comunidad artística, esto incluye por supuesto a mis alumnos: ¿cómo incorporarlos al arte escénico?  (ellxs van desde los 9 años hasta los 22).

Aterricé tiempo después con un poco de nostalgia en los bolsillos y guarde los adaptadores eléctricos en un lugar donde los puedo encontrar fácilmente. No fue un adiós sino un hasta pronto.

CUANDO VIAJES CUENTA CUÁNTAS COSAS CARGAS, PIERDE UNA

En una convocatoria que llegó a mí casi al límite de ser cerrada, escribían “…será un espacio de diálogo entre directores alemanes y la comunidad de gestores, productores, creadores, coreógrafos, bailarines y pedagogos de danza contemporánea.” lo que me pareció atractivo, cautivador, y sin titubear mucho, mandé mis documentos para la solicitud.

Días después, me llegó la confirmación de que había sido aceptada para el Encuentro de Danza Contemporánea México-Alemania con sede en Guadalajara, Jalisco.

Fueron tres días intensos, a grosso modo, de conversatorios. Y con esas 72 horas me bastó para regresar a casa conflictuada, MUY.

Perdí mi carpeta donde guardaba TODO, incluso pensamientos de los viajes anteriores. Pero así como perdí mis notas, perdía la cabeza. Me lo cuestioné todo, específicamente: ¿PARA QUÉ Y CÓMO?

Para qué bailo, cómo artículo los proyectos en los que participo, cuál es mi objetivo como docente, como bailarina, y así la lista CONTINÚA (con menos angustia pero aún vigente).

Re-escribí mis notas en un nuevo cuaderno. Sigue un poco desorganizado, se lee más claro.

 

NO TOMES EL TRANSPORTE PÚBLICO DE DONDE VIAJAS, PUEDE QUE HAYA UN PERFOMANCE

Estuvimos presentando La Malcontenta, obra de Bárbara Alvarado, en lo que yo le he denominado “pequeña temporada” en CDMX. Esto implicó ir a la Ciudad de México tres días, tres veces. 

Las funciones fueron en dos diferentes eventos: el Premio a la Creación Escénica Contemporánea  presentandonos en ‘Un Teatro’ y en el Festival Subterráneo Escénico,  en el Metro Copilco y en el Metro Universidad.

El primer fin de semana que llegue a México cargaba con los estragos del último viaje, confundida y un tanto sensible fui a ensayo. De nuevo días intensos que fueron des-nublándome la mente y el cuerpo. Así pasaron los diferentes días de estancia en la ciudad y me fui hallando entre el metro, la gente y el smog. 

Las dudas se empezaron a contestar y otras se aclararon con más dudas. 

Este último viaje me dejó menos abrumada. 

Resulta que no soy la única que enloquece ante los encuentros dancísticos, y eso me causa alivio.

 

EVITA DESEMPACAR, CONTEMPLA TU MALETA

Aunque el año está por acabarse, me quedan unos cuantos viajes por hacer (Monterrey y CMDX). Esta vez de corte vacacional, por lo que aprovecharé la vuelta para tomar algunos talleres y ver alguna función con el afán de traerme un poco más de caos al cierre de este 2016.

La gente que te acompaña en los viajes te permea, el encuentro con otros cuerpos y otras mentes te empujan a mirarte y preguntarte dónde estás paradx. Reafirman ideas que nos rodean, diferimos, nos cuestionan y cuestionamos. Es un ejercicio bilateral, a veces con intención.

Los viajes te dan la opción de hacer cambios arriesgados, son los post-its que pones en la agenda, (de los que van sobre las obligaciones de la rutina) y que los puedes mover de página porque se vinculan con otros pensamientos, notas y actividades.

Íntima e importante confesión: Me toma varios días desempacar. Algunas veces sólo desempaco lo que voy  necesitando, lo que necesita limpiarse y después lo organizó todo hasta que la maleta queda vacía.  Está al alcance todo el tiempo pero nunca regresa al mismo lugar.

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