Catapulta, un encuentro de ciudades, artistas y silencios

Por @dalgorozpe

¿Cómo se hace una obra de danza? Por lo pronto, sabemos que no hay fórmula. Pero si no la hay, ¿cómo es posible un encuentro de artistas escénicos donde se trabajen cinco obras distintas durante una semana?

Catapulta, encuentro de sorpresas escénicas, nos da una pista en su programa de mano:

“En Catapulta creemos que es posible llevar cualquier idea al escenario siempre y cuando se juegue en serio con ella.”

Del 5 al 11 de diciembre de 2016 fue su cuarta emisión en la ciudad de Pachuca, Hidalgo. Hay que decir que Catapulta ha sido desde su inicio, un encuentro artístico nómada:  Querétaro/CDMX 2013, Mazatlán 2014, Chihuahua 2015 y próximamente Guadalajara 2017. Por lo que podemos deducir que una obra de danza se nutre del espacio en el que sucede.

Nandy Luna y Agel Mercado con la obra: Kaxan (Buscador/es). Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016
Nandy Luna y Angel Mercado con la obra: Kaxan (Buscador/es). Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016

En ese sentido, Pachuca y el Instituto de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) fueron aliados imprescindibles. Cada mañana, maestros de la Universidad e integrantes de la Compañía de danza contemporánea Luz Corpórea, nos subían en caravana hasta Real del Monte para nuestras actividades.

Durante el día, había talleres de parte del equipo de asesores, a los que también asistieron alumnos de la UAEH. ¿Quiénes eran los asesores? Alberto Pérez, Itzhel Razo, Natasha Barhedia, Víctor Manuel Ruiz e Isabel Aguerrebere (Directora de Catapulta); artistas escénicos con experiencia dentro y fuera de México. Y no fueron lo únicos, también había profesionales de otras áreas, Fernanda Vilares (marketing digital), Natalia Cárdenas y Víctor Espinoza (negocios y finanzas aplicadas a proyectos artísticos). Todos dispuestos a colaborar con las cinco obras seleccionadas “para profesionalizarse e impulsarse al máximo.”, como lo dice Catapulta en su programa de mano. Al equipo de asesores y once creadores repartidos entre las obras seleccionadas, nos sumamos los oyentes: artistas y estudiantes de Pachuca, Oaxaca, Mexicali y Querétaro que nos iríamos convirtiendo poco a poco en testigos de un proceso de colaboración artística que, y esto no lo anticipamos, también nos incluía a nosotros.

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De izquierda a derecha: Edna Rodríguez, Joaquín Rodrigo, Mabel Solís con la obra: Coludos o rabones. Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016

Volviendo a nuestra pregunta inicial, una obra de danza –de teatro, circo…, pudiera compararse con una fiesta en la que el anfitrión propone un motivo, la fecha y el punto de reunión. Pero al final serán todos los asistentes con sus conversaciones, juegos, fotos y anécdotas, quienes darán vida al evento. Quizá sea una manera muy burda de ponerlo, pues también hay que decirlo, ni todas las fiestas son divertidas, ni todos los invitados son iguales. Pero a lo que voy es que durante Catapulta 2016, quienes fuimos parte de algún modo, pudimos darnos cuenta de cómo la ciudad, los talleres, nuestras conversaciones y las nuevas amistades que surgieron, iban transformando las obras, haciéndolas más claras, cercanas y si me lo preguntan, potentes.

Guyphytsy Aldalai con la obra: Agujas negras. Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016.
Guyphytsy Aldalai con la obra: Agujas negras. Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016.

Dicho de otro modo, me queda la duda de si Catapulta busca impulsar las obras o la honestidad con que los artistas nos relacionamos. Y todo para recordarnos que la profesionalización del trabajo artístico no está en el virtuosismo individual, sino en nuestra capacidad de abrirnos para colaborar, escuchar y aprender de otros. De agradecer con sinceridad y de comprometernos con seguir buscando que nuestro trabajo dialogue, entre en crisis y se transforme. Entonces, quizá sea más probable que nuestras obras impulsen también las de otros y todos tengamos más cosas que decir.  

Durante los talleres. Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016.
Durante los talleres. Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016.

Para cerrar el encuentro hubo dos funciones, la primera fue en el Teatro de la Ciudad de San Francisco y la segunda en la Plaza El Reloj. Ambas estuvieron permeadas de un tono íntimo y cómplice, como estas reuniones donde alguien pone una buena canción, cada quien la disfruta a su manera y la fiesta sigue para todos.

Sin embargo, sobre la función del domingo en la Plaza El Reloj me gustaría compartir una anécdota que resolví en titular:

“El silencio de los chicharrones”

El último día de Catapulta fue el único que trabajamos al aire libre y el más soleado, coincidencia o no, el caso es que tuvimos que movernos bajo la única lona en la plaza para dar la función. Allí la gente fue ocupando las sillas desordenada y tímidamente. Los artistas residentes rompieron el hielo invitando a la gente a pasar al frente y aprenderse un fragmento de sus obras. Al poco rato las sillas fueron insuficientes, pero no las obras, que captaron la atención de varios más que al pasar, se iban deteniendo bajo la sombra, como llenándola.  

Montserrat Ocampo y Paola Fernández con la obra: Insanamente cuerdo. Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016
Montserrat Ocampo y Paola Fernández con la obra: Insanamente cuerdo. Foto de Fernanda Vilares. Catapulta 2016

De pronto llegó un vendedor de chicharrones y, quizá por mera costumbre, irrumpió en la escena: “chicharrones, chicharrones…” a lo que la gente respondió al unísono: “shhh.” El vendedor insistió y lo mismo hizo la gente mientras Paola Méndez y Montserrat Ocampo presentaban su obra “Insanamente cuerdo”. Coincidencia o no, durante la obra tiran, enredan y desenredan una cuerda. El episodio me conmovió porque sentí, por un momento, que Catapulta podía también tratarse del domingo por la plaza de muchas personas que no se conocían entre sí, que pronto volverían a sus respectivas rutinas, y que por un momento les pareció necesario detenerse bajo la sombra y jugar, bailar y ver a otros cuerpos en movimiento. El vendedor se quedó a ver la función un rato más.

Próximamente publicaremos la crónica de Catapulta 2016!
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2 comentarios sobre “Catapulta, un encuentro de ciudades, artistas y silencios

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