El arte no es una forma de expresión, es una forma de aprender

Por @dalgorozpe

Recientemente leí una entrevista publicada en el periódico El País donde Luis Camnitzier, artista conceptual y escritor uruguayo, reflexiona sobre la relación entre arte y educación. Destaco:

“El arte no es una forma de expresión, es una forma de pensar, la más libre que hay, pero siempre se ha dejado de lado en la educación porque supone que es un instrumento emocional que no es útil.”

Han sido diversas experiencias y motivaciones las que me mantienen interesado en reflexionar y abrir procesos de aprendizaje con la intención de que dicho ejercicio pueda ser a su vez, detonador de procesos análogos. Nada nuevo pero tampoco caduco.

Será la turbulencia mediática —su cínica opacidad—, la ansiedad por el equinoccio o un desatino más de la superstición, pero siento que actualmente es preciso reconsiderar nuestros límites, los hilos que entretejen las posturas, acciones e interacciones con que nos abrimos paso entre la incertidumbre global y local. No porque antes no lo haya sido, sino porque las crisis propician brincos —y evidencias de que la clase política o las corporaciones no velarán por el bien común antes que los propios intereses. La legalidad es mero trámite—.

Por esto me vino bien dar con las palabras de Luis Camnitzer después de haber releído el artículo de Erick García, columnista de TrafficOnStage:

¿Los artistas y educadores podemos incidir en un fenómeno tan complejo como el del envejecimiento?  

Porque me pareció un ejemplo concreto de reconsiderar, desde la práctica, la danza como práctica social, política y cultural.

En este sentido, los invito a leer también la primera colaboración de Erick García en TrafficOnStage. Nos conocimos en la Ciudad de México (CDMX) durante un Encuentro de Investigación sobre Educación en Danza en 2015. Presentó su investigación, me gustó, le propuse compartirla y aquí seguimos:

¿En dónde se nos escapa la retroalimentación educativa en la formación dancística profesional?

Más adelante en la entrevista le preguntan al escritor: “¿Cómo devolverle al arte su espíritu de combate?” y Camnitzer responde:

Desacralizándolo. Teniendo claro que se trata de pensar críticamente sobre a quién le conviene que esto sea así y que no cambie. Al final todo conduce a quién tiene el poder, por qué lo tiene, cómo lo usa. Con esas preguntas el artista tiene que imaginar respuestas indefinidas y ser capaz de concretarlas en la realidad.

En TrafficOnStage, la secciones de crónica y columnas son un modo de ensayar respuestas. Dicho de otro modo: seguir afinando preguntas.

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BONUS TRACK

“La ignorancia es un fascinante campo más allá del conocimiento” Entrevista a Luis Camnitzer en El País. 

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