Manual de pisos impecables Un piso permanecería impecable de no ser por sus amantes

Llegamos, no hay invento perfecto. Un piso permanecería impecable de no ser por sus amantes que, ciegos a los alcances de su suciedad, aplanan y sacuden pensando que un poema se escribe por las ganas de decir algo.

 

Los pisos son amantes caídos, no los aventó nadie. Y comenzamos a extender nuestra soledad como se prepara un lecho, hablando sin ojos.

 

Yo no sé cómo se escribe un poema pero sé que entre metáforas hay diferencias de fondo. Que la duela sucumbe a las inundaciones y el mármol, con sus fauces, nos explica cómo el frío realmente se sacude por los ojos. Un tapete a la vez nos vamos desparramando desde el primer escalón hasta la cama convencida de que llegamos y seguimos juntos y no ha llovido.

 

Este manual me ayudó a escribir:

El aburrimiento es vital para dar clases (de danza)

 

Un piso permanecería impecable de no ser por sus amantes. Pensar vagabundo