Don’t project: cuentos para bailar No para representar

A continuación se condensan mis impresiones recientes (lo que no pude borrar): Laberintos del espacio que recuerdo.

¿Qué cambia con el acto escénico, qué permanece?‘ fue la pregunta donde sinteticé mis primeras inquietudes respecto a la relación entre el cuerpo y el espacio escénico. Escribí y publiqué una retrospectiva para darle un cierre en 2014, misma casi borré completamente después de releerla en noviembre de 2017 para Lo que sigue se va (y tratar de recuperar el sueño).

Se presentó en dos foros distintos

 

Pasaron algunos meses antes de que decidiera volver al estudio

Y escribieron al respecto

“La pregunta detonante de este proceso creativo fue: ¿Qué cambia con el acto escénico, qué permanece?, a partir de esto se buscó recorrer sobre el espacio los laberintos de la imaginación, los sueños y la realidad perdida con que vamos construyendo nuestra ficción.”

 

“Los elementos que dieron lugar a DON’T PROJECT, recrearon una máquina hilarante de símbolos que puestos en movimiento, asientan el vértigo sobre el letargo y el letargo sobre el silencio. (…) un intento por generar grados abstractos de apreciación escénica que dan la sensación de que allá es acá y allá es acá.”

 

¿Cómo hacer para NO representarlo?

Releí El Inmortal de Jorge Luis Borges varias veces, entre las cosas que subrayé:

“Nada más puedo recordar. Ese olvido, ahora insuperable, fue quizá voluntario; quizá las circunstancias de mi evasión fueron tan ingratas que, en algún día no menos olvidado también, he jurado olvidarlas.”

Y tú, ¿usas cuentos para bailar?

Si sí, déjalo en los comentarios para leerlo. Más puertas falsas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *